¿A mano o a máquina?

Las tecnologías se han convertido en un enemigo de la caligrafía, pero corrientes pedagógicas piden que se retome su práctica.

Lograr que los jóvenes alcancen el máximo desarrollo posible de todas sus capacidades, prepararlos para la vida, para alcanzar sus metas y su lugar en la sociedad, es un gran reto. El papel de la escuela es fundamental en estos logros, en ella se adquieren conocimientos, capacidades y competencias que enriquecen no solo a los alumnos, sino también a toda la sociedad de la que forma parte.

En estos momentos muchas voces de la didáctica escolar postulan la vuelta a la práctica de la caligrafía, veanse, por ejemplo, estos tres artículos de elcastellano.org, de MedicinayCultura.org.ar o de lanación.com. Apoyando estas propuestas hay publicaciones que  se difunden con rapidez a través de las redes; pero frente a ellas hay otras opiniones que no están de acuerdo en retomar prácticas que en otros tiempos fueron habituales en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Unos y otros aportan argumentos para defender sus posturas. Los defensores del uso de las tecnologías desde la educación infantil sostienen que favorecen el aprendizaje interactivo y participativo en las actividades de lecto-escritura, facilTeclado y ratónitan la búsqueda de información y su transformación en conocimiento, se adaptan a los diferentes ritmos de aprendizaje de los alumnos y permiten ofrecer una atención individualizada y atender a la diversidad de los alumnos, véase, a este respecto, el monográfico de César Vallejo. También argumentan que el aprendizaje de la lectura y la escritura a través de los medios tradicionales no es suficiente en la actualidad, porque los procedimientos de escritura han cambiado y la escuela no puede permanecer al margen de estos cambios, por ejemplo, con el procesador de texto se puede planificar lo que se escribe, revisar, corregir, conservar diferentes versiones.

Por su parte, los partidarios de retomar la práctica de la caligrafía sostienen que favorece la adquisición de psicomotricidad fina. El objetivo es la construcción de automatismos motrices que permiten, entre otras cosas: la regularidad del tamaño y el enlace  de las letras, respeto de distancia entre palabras, legilibilidad. Para ellos la práctica de la caligrafía contribuiría a reducir el fracaso escolar, a la mejora de la calidad de enseñanza y obtener mejores resultados en pruebas externas.

Estudios de especialistas en neurocirugía infantil reivindican la importancia de estas técnicas de escritura, que son esenciales para reforzar las conexiones neuronales y activar determinadas regiones del cerebro, según ha constatado la Universidad de Indiana, a través de imágenes del cerebro obtenidas en resonancias magnéticas. Estos mismos especialistas utilizan el análisis de la escritura como herramienta de diagnóstico para detectar problemas neurológicos. El doctor D. Enrique Úrculo, jefe de neurociruTablilla de arcilla de Micenasgía del Hospital Donostia afimaba recientemente “Ya no se escribe a mano, algo muy importante para la medicina y para todo

Además, añaden los defensores, volver a realizar ejercicios de caligrafía no supone un coste adicional. En definitiva se cumplen los principios de eficacia, eficiencia y funcionalidad.

Una tercera corriente trata de conciliar ambas posturas y sostiene que técnicas, métodos y herramientas educativas no deben ser excluyentes entre si, sino complementarse para atender de forma flexible a la diversidad de los alumnos.

Fuente de la ilustración: Wikimedia commons

Lo más importante en todo este debate es la formación de los jóvenes, reconocer y potenciar sus talentos, mejorar su nivel educativo para permitir que se les abran las puertas a trabajos y para lograrlo todos los métodos, todos los instrumentos son igual de valiosos, todos deben ser tenidos en cuenta. Los maestros, profesionales cualificados y bien formados, lo saben muy bien y tienen presentes estas premisas cuando realizan la programación de las actividades. Ellos son los que conocen las técnicas, los materiales y los instrumentos para lograr la educación de calidad.

Imagen de cabecera: KeyOnir