El pontevedrés Alberto Escobar Rivas, Premio Nacional de Bachillerato 2011-2012

 

El ex estudiante del IES Sánchez-Cantón de Pontevedra, Alberto Escobar Rivas, ha sido el  alumno que ha conseguido la mejor puntuación en los Premios Nacionales de Bachillerato 2011-2012, concretamente una media de 9,33 puntos.

Durante la entrega de premios, el 7 de mayo en la Biblioteca Nacional en Madrid, ante el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, la Secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades y otras autoridades educativas, Alberto habló, en nombre de todos los galardonados, y sus palabras resultaron muy entrañables y acertadas. Su discurso fue el siguiente:

Buenos días. Antes de empezar con los agradecimientos y felicitaciones, tengo que hacerles una confesión. Soy un farsante. Hoy, aquí, hablando ante todos ustedes, me siento como un impostor. Sinceramente, no acabo de creerme que alguien, aparte de mi madre, pueda pensar que soy merecedor de un Premio Nacional de Bachillerato. Tampoco soy el más guapo de España, mamá, lo siento.

Se supone que los galardonados tienen que deshacerse en agradecimientos y elogios. Pero, francamente, de momento este galardón no me ha dado más que quebraderos de cabeza. Pónganse por un momento en mi lugar e imagínense el papelón que supone tener que explicarles a tus amigos y familia que te han concedido el premio después de haberles dicho que el examen había sido muy duro y que te había salido mal. Aún a día de hoy, siento que el premio no es mío ni del resto de mis compañeros aquí presentes. Más bien, este Premio Nacional de Bachillerato es de nuestras familias, de nuestros amigos y de nuestros profesores.

En primer lugar, pienso que este premio es de nuestras familias. En mi caso, he tenido el inmenso privilegio de crecer en una casa con mucho amor, muchas risas y, sobre todo, muchos libros. Edmondo de Amicis sentenció que “una casa sin libros es una casa sin dignidad”. Pues haciendo caso al novelista italiano, parecería que mi casa de Pontevedra rivaliza en dignidad con esta Biblioteca Nacional. Así, siempre me he encontrado arropado por una gran lectora, mi madre; un gran imaginador, mi padre; y un gran compañero de aventuras, mi hermano Álvaro. Y mis padrinos, que me han enseñado que la familia no es un vínculo de sangre y que el mundo es un lugar por descubrir.

Los ganadores de los Premios Nacionales de Bachillerato 2011-2012 con el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert Ortega

Los ganadores de los Premios Nacionales de Bachillerato 2011-2012 con el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert Ortega

Creo que también nuestras abuelas merecen mención especial. Fue mi abuela Carmina, la maestra, la que me enseñó a leer a los tres años. Eso fue lo más importante que me ha pasado en toda mi vida, porque sirvió para abrir ante mí todo el universo. Aprender a leer fue aprender a pensar, y pensando aprendí todo lo demás. Siempre me ha parecido fascinante esa magia de la lectura, que enriquece nuestras vidas rompiendo las barreras del tiempo y el espacio, para hacernos vivir vidas prestadas a lo largo de unas páginas. Cosa curiosa es la sed de libros, que cuanto más se sacia, más aumenta.

En segundo lugar, este premio es de nuestros amigos. Nunca acabaría si contase aquí todas las bromas que tuve que soportar cuando mis amigos se enteraron de que me habían dado el Premio Nacional de Bachillerato. La más cruel: “¡En cuanto vean los del Ministerio lo calamidad que eres, te van a quitar el premio!”. Aún están a tiempo. Les tengo que agradecer a mis amigos todo su apoyo, todos los buenos ratos y que día tras día se sigan riendo de mí, que es lo que más me ayuda a no tomarme demasiado en serio, a seguir con los pies en la tierra.

Por último, creo que debemos estos Premios a todos los profesores que nos han acompañado a lo largo de nuestro crecimiento. Ellos nos han ayudado a saciar nuestro apetito de conocimiento, los que nos han dado los instrumentos para seguir aprendiendo y los que más han contribuido a nuestra formación como personas y como estudiantes. En mi caso, tuve el privilegio de cursar el Bachillerato en el IES Sánchez Cantón de Pontevedra, donde habían estudiado Ramón María del Valle-Inclán, Daniel Rodríguez Castelao, y nuestro actual presidente D. Mariano Rajoy. Ahora sigo sus pasos como estudiante de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela. Así que ya saben, yo también llegaré a presidente si no me meten antes en la cárcel. Huckleberry Finn dixit.

La enseñanza más importante la recibí de una profesora que decía siempre que la clave del éxito está en: “coger los libros, leerlos, y estudiarlos. Trabajar, trabajar y trabajar es lo que importa”. En resumidas cuentas, “libros y trabajo”. Ésa es mi filosofía, y quiero creer que esa es la razón por la que estoy hoy aquí.

Orgulloso de compartir premio con ellos, les doy mi más profunda enhorabuena a los otros compañeros galardonados. Enhorabuena a Óscar, a Mateo, Ana, Ignacio, Carmen, Francisco, Daniel, Irene, Roger, Claudia, Carlos, Guillermo, Marta y Carlos. Estoy seguro de que todos somos jóvenes que derrochamos a borbotones creatividad e ilusión, vehemencia y libertad; jóvenes que nos sentimos más cómodos en el agitado mar de la utopía que en la plácida bañera del conformismo.

Creo que puedo hablar en nombre de todos los premiados cuando digo que tenemos una deuda impagable con José Manuel Caballero Bonald, Manuel Azaña y Francisco de Goya y Lucientes, cuyas obras tuvimos que comentar en el examen que nos ha traído hoy hasta aquí.

Y cómo no, quiero dar en nombre de todos las más expresivas gracias al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte por convocar estos premios y demostrar que España sabe reconocer el talento, el esfuerzo y el trabajo de sus estudiantes.

Termino. Sí, soy un farsante. Pero si soy un farsante que ha conseguido que su familia, sus amigos, sus profesores y su país se sientan orgullosos de él, me doy por satisfecho. De ellos es este premio. Va por ti, Álvaro, y va por ti, abuelo. Hala Celta. Graciñas.”

Alberto Escobar Rivas

alberto.escobar.rivas@gmail.com