Art for Art’s Sake? The impact of Arts Education

La Estrategia de Competencias (OCDE, 2012) y la Estrategia de Innovación de la OCDE (OCDE, 2010) han puesto de relieve, entre otras cosas, la importancia de fomentar las habilidades individuales que permiten a los países competir en una sociedad cada vez más basada en el conocimiento, en la que la innovación es fundamental para el crecimiento y el bienestar futuro. La educación ha de promover las competencias que alimenten la innovación en la economía y en la sociedad: creatividad, imaginación, comunicación y trabajo en equipo son algunas de ellas. La educación artística es particularmente adecuada para promoverlas.

El trabajo publicado por la OCDE (2013) y titulado “Art for Art’s Sake? The impact of Arts Education” evalúa el impacto de la educación artística en una variedad de habilidades, revisando críticamente toda la investigación existente sobre estas cuestiones. En este trabajo destacan los siguientes aspectos:

  • Hay una fuerte evidencia de que algunas formas específicas de educación artística tienen un impacto positivo sobre el desarrollo de ciertas habilidades. Por ejemplo: la educación teatral mejora claramente habilidades verbales relacionadas con la lectura y comprensión de textos.
  • Hay muy poca investigación sobre el impacto de la educación artística en la creatividad, pensamiento crítico, persistencia, motivación, y autoconcepto de los estudiantes. La idea de que la educación artística provee estas habilidades es plausible, y hay evidencias de que algunas veces es el caso.
  • Es crucial para la política educativa una mejor comprensión de como la educación artística- y la enseñanza de otras materias contribuye a promover habilidades para la innovación e incluso en el caso en que la educación artística no contribuya a la innovación, ésta ha de tener un lugar en nuestras escuelas.

Las habilidades para la innovación son definidas en tres conjuntos de habilidades que se complementan: habilidades técnicas (contenido y conocimiento procedimental), habilidades de pensamiento y la creatividad (cuestionando las ideas, resolución de problemas, comprensión de los límites del conocimiento, realizar conexiones, imaginar), y las habilidades sociales y de comportamiento (persistencia, confianza en sí mismo, colaboración, comunicación). Uno de los objetivos de la enseñanza es el desarrollo de estos tres conjuntos de habilidades al mismo tiempo, lo cual supone ir más allá de la enseñanza de habilidades técnicas.

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