Plan integral de lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual

La trata de seres humanos es un fenómeno de preocupantes dimensiones que constituye una de las más escandalosas y sangrantes formas de reducción del ser humano a simple mercancía, y representa una de las violaciones más graves de los derechos humanos.

La trata de seres humanos, en su acepción más amplia, incluye tanto las múltiples formas de tráfico con fines de explotación sexual (prostitución, turismo sexual, compra de novias por correspondencia y matrimonios serviles), como la extracción y comercio de órganos y el tráfico de seres humanos con fines de explotación laboral, tanto para realizar las labores más penosas que ofrecen nuestros mercados de trabajo, en condiciones de sometimiento, como para efectuar trabajos domésticos desde una posición de servidumbre.

Portada del Plan Integral Contra la Trata de Seres Humanos

Portada del Plan Integral Contra la Trata de Seres Humanos

El Plan Integral contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual nace con el propósito de acabar con una violación de los derechos humanos tan flagrante como es la explotación sexual de mujeres y niñas. Una cuestión que nos preocupa, que afecta a nuestros valores y a nuestros propios códigos de convivencia.

Partiendo de las recomendaciones del Parlamento, así como del trabajo coordinado de varios Ministerios junto con algunas instituciones implicadas, como la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) o el Consejo de Europa, el Gobierno ha aprobado y puesto en marcha este primer instrumento estratégico integral para hacer frente al fenómeno delictivo de la trata de seres humanos. Nuestro objetivo principal es erradicar esa inicua práctica, acabando con las redes y organizaciones criminales y cooperando con los países de origen de la trata para lograr una eficaz actuación preventiva. También tenemos la obligación de proteger y asistir a las víctimas, articulando medidas para garantizar sus derechos, ofreciéndoles oportunidades y alternativas para rehacer sus vidas. Y como parte esencial de esta estrategia de lucha, debemos tomar conciencia, toda la ciudadanía, de que la trata es un comercio ilegal, cruel e ilícito, que convierte en mera mercancía a las mujeres y que siempre supone una clara vulneración de los derechos humanos.

Contra la trata necesitamos una reacción conjunta de la sociedad, un posicionamiento claro y firme. Por ello, este Plan es fruto del consenso: debemos hacer frente común contra esta forma de esclavitud moderna. No podemos permitir que, en pleno siglo XXI, un número importante de mujeres y niñas vean pisoteados sus derechos y sean convertidas en meros objetos para beneficio de proxenetas y redes mafiosas. En nuestra lucha por la igualdad y contra la violencia de género, no vamos a consentir ningún tipo de tolerancia hacia la explotación sexual, una de las formas de violencia más antiguas del mundo.