Recomendaciones sobre alergias a alimentos y/o látex en el entorno escolar

“La salud se crea y se vive en el marco de la vida cotidiana; en los centros de enseñanza, de trabajo y de recreo. La salud es el resultado de los cuidados que uno se dispensa a sí mismo y a los demás, de la capacidad de tomar decisiones y controlar la vida propia y de asegurar que la sociedad en que uno vive ofrezca a todos sus miembros la posibilidad de gozar de un buen estado de salud”

Carta de Ottawa, 1986

Para alcanzar un buen estado de salud, un individuo o un colectivo deberá ser capaz de identificar y realizar sus aspiraciones, de satisfacer sus necesidades y de cambiar o adaptarse a su entorno para conseguir un adecuado estado de bienestar físico, mental y social.

Si partimos de la idea de que la promoción de la salud es el proceso que permite a las personas incrementar su control sobre los determinantes de la salud para mejorarla, se llega a la convicción de que esto no puede ser exclusivo del sector sanitario. Desde el entorno escolar se puede contribuir a la salud de la población desde edades tempranas. La Educación para la Salud, como instrumento de la Promoción de Salud, trata de enseñar hábitos saludables y eliminar factores de riesgo. Por eso se viene trabajando tradicionalmente desde ambos sectores; concretamente en España se contempla la suscripción de protocolos de colaboración entre las administraciones responsables de ambas temáticas a nivel nacional y autonómico.

Dentro de la propia promoción de la salud, es necesario dar respuesta efectiva a la cada vez más frecuente aparición de reacciones alérgicas, particularmente cuando éstas ocurren en el entorno escolar.

Para una escolarización segura del alumnado debería existir una concienciación de la comunidad educativa que permitiera un tratamiento normalizado de la población escolar con alergias (fundamentalmente de tipo alimentario y /o látex) cuando sobrevienen crisis anafilácticas durante el horario escolar; hay que tener presente que estas crisis pueden ser potencialmente mortales. La alergia a alimentos es especialmente frecuente en edades tempranas, y su desconocimiento puede dificultar en gran medida la vida escolar. Un niño con alergia al alimento y/o al látex habitualmente está sano pero en muy poco tiempo puede sufrir una reacción grave que puede poner en peligro su vida. La mayor parte de estos alumnos no suelen presentar otras patologías asociadas y se escolarizan en centros ordinarios sin necesidad de disponer de apoyos especializados; no obstante es preciso llevar a cabo ciertos cambios para ofertar una respuesta educativa adecuada, que incluiría desde iniciativas en el entorno físico del centro a iniciativas educativas propiamente dichas.

Por instancia de la Conferencia Sectorial de Educación, la protección de los escolares alérgicos a alimentos y/o látex se incluyó dentro de la Estrategia Española de Seguridad Alimentaria 2008-12, por eso en 2009 se dieron los primeros pasos para la constitución de un grupo de trabajo formado por profesionales de la educación y la sanidad de las diferentes administraciones; dicho grupo elaboró un documento de recomendaciones sobre escolarización segura del alumnado con alergias, en el que además de reflexionar sobre la propia alimentación dentro del comedor escolar, se estudiaban respuestas adecuadas para casos de crisis alérgicas tanto a la ingesta de determinados alimentos, como a la utilización en la escuela de materiales fabricados con látex. Dentro de la citada Estrategia se aprobó también la Ley 17/2011, de 5 de julio, de seguridad alimentaria y nutrición .

El documento de recomendaciones para la escolarización segura del alumnado alérgico a alimentos y/o látex fue aprobado por la Comisión General de Educación en la reunión del 4 de febrero de 2013.