“Dirt on My Record” Repensar la disciplina aplicada a una clase de varones de color

Extracto resumen del artículo “Dirt on My Record” (Na’ilah Suad Nasir et al) Publicado en la “Harvard Educational Review”, 2013.

Definición del problema

Según estudios recientes hay una brecha en la educación norteamericana en lo que respecta a la educación de los varones de color. Los datos concretos reflejan que los estudiantes de color representan solo el 18% de las matriculaciones públicas en EEUU, si bien, son un colectivo que concentra el 35% de todas las suspensiones escolares a nivel nacional (datos 2009-2010). Además, de ese 18%, el 46% ha recibido múltiples suspensiones y el 39% ha sido expulsado de la escuela. Asimismo, el 42% de los estudiantes identificados por las fuerzas de seguridad fuera de la escuela en horario escolar fueron afroamericanos.

Las investigaciones que se han realizado en este sentido han focalizado el problema contra las prácticas disciplinarias en la escuela, que producen una percepción por parte del alumnado de color de gran desigualdad respecto a otros grupos. En esta línea, dos estudios han demostrado que los comportamientos de los hombres de color se perciben con más dureza que los mismos comportamientos realizados por sus iguales blancos y que entre estos estudiantes de color se encuentran muchos más casos de bajo rendimiento escolar y mayor presencia en el sistema judicial penal como consecuencia de estos problemas académicos y sociales.

El estudio

A nivel nacional, aproximadamente, el 20% de los niños de color son expulsados temporalmente de su escuela, mientras que solo el 7% de sus iguales blancos conocerán la misma situación. En este estudio, se examina una clase formada únicamente por varones de color y se presta especial atención a la disciplina aplicada en este contexto.

Si bien no hay evidencia de que los estudiantes de color se porten peor que otros estudiantes, si que se observa que son más propensos a ser identificados como alumnos “difíciles” o “perjudiciales” por sus profesores. También se ha identificado que los estudiantes de primaria masculinos de color son castigados con más frecuencia que otros estudiantes por ofensas como “falta de respeto“, “interrupciones” o “desafío“.

Incluso los alumnos de color se perciben con “peor” actitud y lenguaje por parte de los docentes; esto se debe a que se distingue como amenazante tanto en el lenguaje corporal como en el verbal ya que la “norma deseada” por los docentes es una entonación y sintaxis homogénea del inglés.

A menudo, en cualquier contexto, el uso de ropa holgada, vaqueros y camisas de gran tamaño, gorras de béisbol o calzado deportivo son vistos como “de pertenencia a la calle” y esto no hace sino reforzar dicha percepción negativa en la escuela. Por otra parte, los muchachos afroamericanos suelen ser muy conscientes de sus encuentros desproporcionados con la disciplina escolar y ello les provoca rechazo hacia las personas que ejercen o ejecutan la disciplina, ya sean profesores, administradores o las fuerzas del orden.

Toda esta dinámica, según algunos estudios, se ve reforzado por la nueva situación en que el tema de la “raza” se ha convertido en tabú. Esto es lo que se ha denominado la “era daltónica” que se entiende como una “ceguera” pretendida al color de la piel; pero que se está transformando en un etiquetado de los chicos de color con calificativos estigmáticos como “problemático” o “difícil”, y que no son más que una nueva reproducción de estereotipos racistas o clasistas.

Metodología

El estudio se enfoca en trabajar con chicos afroamericanos con la misión de incrementar las tasas de asistencia a la escuela y disminuir las tasas de suspensiones y expulsiones sobre los estudiantes varones de color.

En la primavera de 2011 se desarrolló el programa en tres institutos del distrito de Oakland dirigiéndose a varones de color con bajo rendimiento académico. Desde un primer momento se presentó a los estudiantes la posibilidad de participar en el estudio de forma voluntaria, y como una oportunidad de mejorar. El currículo se les adaptó a estos estudiantes de forma que cubriera capacidades físicas, emocionales, académicas y sociales; y se les ayudó a aprender más sobre ellos mismos, sobre su propia cultura y sobre la historia de su comunidad; todo ello con la idea de ayudarles a pensar y reflexionar sobre su educación.

Las actividades en clase se centraban en acontecimientos de actualidad, análisis de canciones, películas, revistas y gestión de situaciones sociales y académicas. Todas las actividades fueron seguidas por medio de entrevistas que se centraban en la percepción de las experiencias por parte de los estudiantes, de sus relaciones con los compañeros y con sus profesores.

Además, los entrevistadores e investigadores compartían un sentido de identidad racial con los participantes para que estos se sintieran más cómodos. Entre los datos recogidos encontramos las acciones y relaciones llevadas a cabo por los profesores, las medidas de disciplina, sus impactos, la percepción del miedo por parte de los estudiantes, los efectos de la disciplina y el éxito de los estudiantes. Después de muchas entrevistas y codificación de datos se comenzó a analizar las sesiones de clases en vídeo por parte de los investigadores.

Análisis de los datos

Una de las experiencias educativas incluía la figura de un profesor que se encargaba de crear un espacio en el que los estudiantes se involucrarán en las reglas y normas de la clase. Este profesor se presentaba a si mismo como “hermano” e instaba a los alumnos a utilizar este mismo título con él, en lugar de “señor profesor” o simplemente “profesor“.

El objetivo de este profesor “hermano” era construir una comunidad basándose en tres pilares; primero el profesor se incluía a sí mismo en el proceso de aprendizaje y trabajo con los alumnos, de manera que estos sintieran como si el profesor y los alumnos se embarcaban juntos en un viaje. Segundo, para afianzar esa posición el profesor se centraba en el respeto mutuo y responsable. Tercero, se construyó el respeto mutuo y responsable fomentando un sistema en el que los estudiantes se respetaran mutuamente entre ellos.

Cuando un alumno cometía una falta irrespetuosa a otro alumno, el profesor “hermano” les requería una disculpa pública y el reconocimiento del problema de la falta. O cuando los estudiantes sugerían actividades que podrían realizar en clase, el profesor “hermano” hacia preguntas como “¿En qué beneficiaría eso a nuestra clase?“.

Con estas actuaciones el profesor “hermano” presentaba la clase como una comunidad unida por un propósito común.

La naturaleza de la disciplina

Un componente importante de la disciplina en la clase del profesor “hermano” es la tarea de estar aplicando permanentemente disciplina pero sin castigar. Una forma de hacer esto es reconociendo los estilos culturales de comunicación y permitiendo el desarrollo de las formas de expresión de sus alumnos, evitando restringir el movimiento físico de sus estudiantes y siempre asumiendo que estos actúan con buenas intenciones para la comunidad.

Por ejemplo, durante una clase, el profesor “hermano” estaba intentando que los estudiantes hablaran sobre lo que habían estado haciendo el día anterior cuando uno de los estudiantes comenzó a “tocar la batería” con su mesa y sus manos. El profesor “hermano” continuó hablando y pidió a los alumnos que continuaran “tamborileando” también. Posteriormente, en la clase usó el ritmo de los estudiantes para dividirlos en grupos. Él dividió la clase en función de los sonidos que estaban creando para realizar actividades grupales.

En otros momentos, el profesor “rapeaba” sobre el ritmo de los alumnos para proporcionar las instrucciones o para reiterar algún objetivo sobre los temas que estaban discutiendo.

Es decir, el profesor en vez de identificar los ritmos creados por los alumnos como algo fuera de lo aceptable en una clase, usó su autoridad para legitimarlo e incorporarlo en el flujo de su clase.

Asumir una buena intención por parte de los estudiantes es esencial. En otro ejemplo, un estudiante llegó sin mochila alegando que se la había dejado en la taquilla de otro estudiante. En este caso, otro compañero acusó al estudiante en cuestión de ser un mentiroso; pero el profesor “hermano” simplemente preguntó al estudiante “¿Entonces necesitarás una mochila, no?” y le ofreció una mochila suya. De este modo, el profesor “hermano” cambió una oportunidad de confrontación en una oportunidad de comprender la situación del estudiante y de expresar su atención al mismo. El profesor no asumió que el estudiante lo desafiara, sino que confió en que decía la verdad.

Otro ejemplo de la actividad del profesor “hermano” fue cuando un estudiante llegó tarde a clase y contó que su retraso se debía a que el profesor de natación había dejado cerrados los vestidores con llave, por lo que no pudo cambiarse a tiempo para la siguiente clase. Nuevamente, el profesor “hermano” no sancionó al estudiante sino que le escuchó y le ofreció su ayuda para hablar con el profesor de natación. En todos los casos el profesor “hermano” asumió que lo que decían los alumnos era la verdad.

Todo esto no significa que no hubiese disciplina en la clase. Había momentos en los que los estudiantes tuvieron que ser sancionados por violar los principios de la comunidad, por no involucrarse en la clase o por negarse a interactuar con los compañeros. En estos casos, el profesor “hermano” pidió al alumno que se disculpase públicamente a la clase, pero no simplemente con un “lo siento” sino que se le exigía al alumno decir algo como “ha sido error mío, pido disculpas y no volverá a ocurrir“, tras lo cual, la clase continuaba.

La idea tras este correctivo es que la disculpa no sea un simple trámite para continuar, sino que el alumno reconozca públicamente que ha cometido un error y que él tiene la responsabilidad de implicarse para que no vuelva a ocurrir. De esta manera, la disciplina en la clase no se mantiene por temor a que el profesor ejecute un castigo ejerciendo su poder, sino que lo que se pretendía era que todos se implicasen en mantener un orden y cordialidad por el bien de la comunidad y del respeto entre todos sus miembros.

El artículo original puede localizarse en el portal de la Harvard Education Review e incluye extractos de las entrevistas y abundantes referencias bibliográficas de interés.