Ante las falsificaciones, no seas cómplice

Actualmente las falsificaciones están consideradas un mal menor, un delito que solo afecta a las grandes marcas y que no hacen un daño real a nadie, pero ¿es realmente así? Esta percepción social no solo es errónea, sino que oculta delitos y males mucho peores para nuestra sociedad.

MAFIOSO_POSTER_600pxNo podemos olvidar que la fabricación de las falsificaciones se realizan sin control ninguno, por lo que la explotación y las malas condiciones de trabajo son habituales. Esto implica también que no existe ningún control sobre el producto terminado, por lo que el riesgo se traslada al consumidor.

En muchas ocasiones, según datos de la UNODC de Naciones Unidas, tras las falsificaciones están mafias internacionales, con ramificaciones en otros delitos como el tráfico de personas, la explotación sexual, la venta de drogas o el terrorismo.

Son perjudiciales para la comunidad, los fabricantes y los comerciantes legales pagan impuestos, crean empleo, innovan, invierten en I+D que mejora y abarata los productos… Las falsificaciones hacen que esos esfuerzos sean inasumibles: menos innovación, menos empleo, menos investigación, menos dinero público, etc.

Es por todo esto que la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) y por la Asociación Nacional para la Defensa de la Marca (ANDEMA) ha lanzado la campaña “Ante las falsificaciones, no seas cómplice”, que busca poner en relieve el gran alcance que tiene el fenómeno de las falsificaciones y los prejuicios que conlleva, con materiales como el vídeo siguiente: