Informar en la sociedad de la infoxicación: 10 ideas sobre ciberperiodismo y comunicación en red

Santiago Tejedor, Profesor del Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación y Coordinador del Gabinete de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), aborda el periodismo como discurso dominante en la sociedad actual y las posibilidades de obtener o no una visión lúcida del mundo a través de él y de su incidencia en la educación  en esta serie de la Mediateca de formación del profesorado Leer.es.

Introduce su presentación resaltando dos ideas básicas: “el ciberperiodismo es, ante todo, periodismo” y “hemos pasado de un periodismo de pocos a muchos a un periodismo de muchos a muchos, un periodismo de todos y ahí es donde entran nuestros estudiantes que tienen la capacidad de lanzarse a la red con sus propios mensajes”. La introducción concluye con una reflexión sobre qué es periodismo en el mundo de hoy en día.

¿Dónde se encuentran en la actualidad los límites de la información? Santiago Tejedor intenta responder a esta pregunta a partir de caso de  Kevin Carter, fotógrafo galardonado con el Pulitzer.  La capacidad que todos tenemos de publicar contenidos en línea ha traído como consecuencia un incremento en la frecuencia de aparición de crisis de reputación para empresas o personas y multiplicado su intensidad, obligando a los afectados a dar ágiles y acertadas respuestas.

 

10 ideas sobre el ciberperiodismo y la comunicación en red.

La primera idea es que estamos ante una web de la gente. La web 2.0 al ofrecer la posibilidad de publicar, compartir y comentar contenidos ha dado voz a los ciudadanos que han dejado de ser solo receptores de información. Disponemos de herramientas y dispositivos de fácil acceso que nos permiten elaborar e ilustrar nuestros propios contenidos; contrastar informaciones publicadas en los medios habituales confirmándolas, matizándolas o refutándolas; o dar a conocer situaciones que, por diferentes motivos, antes no tenían hueco en los medios y pasaban desapercibidas para el gran público y cuyo conocimiento puede llevar a profundos cambios.

La segunda idea es que estamos en la era de la infoxicación. Un estudio muestra que los contenidos que más crecen en la red son los que incitan al consumo de drogas, los pornográficos, los de naturaleza racista, los relacionados con la elaboración de bombas y los contenidos sobre sectas, anorexia y bulimia y pornografía infantil. Al mismo tiempo otro estudio revela que la gente que utiliza las redes sociales y las tecnologías asociadas tienden a ser más sociales y más activos, participan más en la vida política, exigen más a sus gobernantes y tejen crecientes redes de contactos. Este estudio determina que las relaciones virtuales y presenciales se complementan y se refuerzan. Santiago Tejedor traslada estas ideas al ámbito educativo sugiriendo que puede resultar interesante que diseñemos experiencias que combinen lo presencial y lo virtual y plantea la necesidad de desarrollar en las escuelas la imprescindible alfabetización digital mediática con un sentido crítico, que facilite a los alumnos tomar un mayor control de lo que publican y una mayor conciencia de sus implicaciones/repercusiones.

La tercera idea es que vivimos en la sociedad del ruido digital. Santiago Tejedor muestra ejemplos de diferentes recursos que los comunicadores utilizan para empatizar con su audiencia al tiempo que reflexiona sobre cómo estos recursos pueden utilizarse en la elaboración de informaciones para manipular la percepción y la formación de opinión en el receptor.

(4ª) Vivimos en plena revolución de las redes sociales y la conexión es casi permanente. Los estudiantes de hoy pertenecen a una generación que va a estar sí o sí en esas redes y las preguntas que debemos hacernos es: ¿sabemos quiénes somos realmente en la red?, ¿somos conscientes de cómo nos presentamos a los demás? ¿sabemos cómo nos percieben los demás, cómo nos ven?.
La reflexión lleva a una quinta idea: estamos en un dilema del ser y el estar. Todos queremos estar en internet, pero no todos nos preguntamos para qué estar, cómo estar y qué ser en internet. No es necesario estar en todas las redes, no se trata de estar sino de ser.

La red está demandando una variedad de (6ª) nuevos perfiles profesionales que requieren nuevas competencias. Debemos aprender y enseñar a escribir para la red y para las nuevas pantallas; a leer la información que nos llega por tantos medios diversos; a escuchar a los demás; a buscar, seleccionar y validar la información; a gestionar y clasificar la información para mantenerla ordenada y poder recuperarla y acceder a ella cuando se necesite; y, lo más importante, a estar dispuestos a experimentar. Santiago Tejedor considera que la institución educativa debe afrontar el reto de experimentar. Todo debe ser objeto de experimentación: los contenidos, las metodologías, los escenarios, la evaluación…

Partiendo del ejemplo del proyecto reCaptcha, mediante el que todos participamos -en general a nivel inconsciente- en la digitalización de libros cada vez que rellenamos uno de los formularios de registro reCaptcha, Santiago Tejedor ilustra la séptima idea: estamos ante una web en la que todos podemos aportar, una web de la acción, la participación y la inteligencia colectiva.
Es también (8ª) una web de los contenidos. Para tener éxito en la red el interés que suscita un contenido debe ser perdurable en el tiempo, que tenga utilidad en el presente, pero también en el futuro cuando alguien necesite recuperarlo. Los comunicadores están descubriendo que la información hoy en día se vive y, por tanto, buscan historias ‘vivas’, que incluyan interacción, participación… y esta necesidad conecta directamente con las dinámicas del juego. El juego se plantea como clave en la educación de hoy.

La novena idea es que, en la red, personas y empresas están expuestas y se generan con frecuencia crisis de reputación que hay que aprender a gestionar. Santiago Tejedor ilustra con ejemplos diferentes casos de resolución de crisis, mostrando reacciones torpes que agravan el problema y respuestas ágiles capaces de convertir la presentación de una crisis en una oportunidad para mejorar la imagen.

(10ª) Una web de las historias. Nuestros alumnos deben aprender a buscar historias y a contar historias. Las que funcionan mejor en internet son las que potencian la utilidad, la sorpresa, el impacto, la participación y las emociones. Las más eficaces suelen apelar a emociones positivas, pero también a las de rechazo y denuncia contra situaciones que el receptor considera inaceptables.