La Red Eurydice “lee” el borrador del Libro Blanco de la Función Docente no Universitaria del MECD (I). Número 5 del Journal of Supranational Policies of Education (JoSPoE)

IMAGEN blog 03_11_2016

acceso al número 5 de JoSPoE

“Una forma de mejorar la profesión docente es centrarse en los factores asociados a la satisfacción profesional de los docentes y de su percepción de la manera en que la sociedad valora su trabajo, además de indagar en el entorno de su centro escolar y sus condiciones laborales” Eurydice (Red europea de información sobre educación), 2015.

 

La Unidad española de Eurydice (Eurydice España-REDIE) ha colaborado por primera vez con “JoSPoE” (Journal of Supranational Policies of Education), proyecto editorial del Grupo de Investigación sobre Políticas Educativas Supranacionales (GIPES) con sede en la Facultad de Formación del Profesorado y Educación, de la Universidad Autónoma de Madrid.

De esta fructuosa colaboración se han generado dos interesante artículos en el número 5 de la publicación, que corresponde al año 2016, bajo el esquema “El fortalecimiento de la Profesión Docente: Aportaciones nacionales, internacionales y supranacionales”.

Los artículos aportados por la Unidad española analizan las competencias docentes, el atractivo de la profesión, la formación inicial y el acceso a la función y la formación continua y evaluación y las condiciones laborales e incentivos.

En éste y en sucesivos post os iremos desgranando ambos artículos, que os resultarán especialmente motivadores para comprender las líneas generales que definen la función docente. Aquí os esbozamos algunas, pero siempre os animamos a que indaguéis un poco más utilizando el enlace que os adjuntamos.

Líneas generales de las Competencias Docentes

En todos los países europeos, el análisis y estudio de las características de la función docente siempre estará de actualidad para las administraciones competentes. Sin embargo, cada Estado miembro adopta medidas distintas en función de sus realidades y necesidades en lo relativo a la formación, acceso y desarrollo de la labor docente. En este blog veremos algunas de ellas.

En la mayoría de los países se establecen qué destrezas y competencias debe poseer un docente. Como norma general atienden a aspectos como el conocimiento pedagógico, las competencias para la evaluación, las habilidades de trabajo, la capacidad de pertenencia a un equipo, habilidades sociales, sensibilidad hacia la diversidad, competencias en investigación y habilidades de organización y liderazgo. Toda persona que quiera ejercer docencia ha de poseer un certificado emitido por una institución de educación superior que demuestre que cumple los estándares de competencias establecidos de acuerdo a la Ley de cada estado.

El Borrador del Libro Blanco señala la importancia de tener docentes responsables, apasionados por su profesión, competentes, bien formados y dispuestos a actualizar su formación. En concreto, incide en aspectos organizacionales, apoyo a la administración escolar, motivación de los estudiantes y la posibilidad de participar activamente en políticas escolares. Estos elementos del contexto de la labor docente se consideran la principal razón vocacional del profesorado.

Hace unos años, tanto la Comisión Europea como Eurydice (2013 y 2015) abordaron el asunto del atractivo de la profesión y su vinculación con la valoración social. España entonces se situaba entre los países en los que sus profesores consideraban que su profesión era muy poco valorada por la sociedad. Los estudios e informes sobre este aspecto siguen de plena actualidad.

Campañas de mejora, dentro y fuera de los Centros Escolares

Pocos son los Estados miembros que desarrollan mecanismos de mejora con el fin de aumentar el prestigio social de la profesión docente, incluyendo el equilibrio de género y/o el incentivo a permanecer en activo. Éstos son: promoción en la sociedad o actividades de atracción de nuevos profesionales, entre ellos a los mejores.

Otros aspectos para la mejora se basan en factores internos de los centros escolares: evaluación de los docentes o relaciones entre profesorado y alumnado. Además, se incide en el fomento de la cultura de la colaboración entre los protagonistas del sistema educativo (profesores, alumnos y administración); Dinamarca, Suecia o Letonia, Estonia y Lituania son algunos de los países que más trabajan estos aspectos mencionados.

Especialmente relevante es el hecho de “cuidar” y equilibrar la formación, tanto de inicio como continua, del profesorado en activo. Esta formación es la base de la calidad y mejora del sistema.

En el caso de España según el Borrador del Libro Blanco, igual que en la mayor parte de los países europeos: el contenido, la teoría de la enseñanza o pedagogía y la práctica son los pilares fundamentales en los que cimentar la correcta labor del docente.

La formación de inicio para el ejercicio de la profesión docente en Educación Infantil o Primaria es, en la mayor parte de los países, una titulación universitaria de tres o cuatro años de duración. En el caso de educación secundaria, el número de países que exige el título de Graduado es de 15 frente a los 17 países que exigen el Máster Universitario. Debe completarse, en todos los casos, la formación teórica con la práctica, sea ésta remunerada o no.

Con estas breves reseñas queremos animarte a conocer de primera mano un aspecto en el que la trabajamos constantemente: el estudio y el análisis, por y para la calidad de la enseñanza.

A vuestra disposición,

Eurydice España-REDIE