Las competencias básicas: una visión internacional desde el informe OCDE «Sinergias para aprender mejor: Perspectiva internacional sobre evaluación»

En los últimos años, se está afianzando un amplio consenso internacional en torno a la importancia de desarrollar en los centros las denominadas competencias básicas. Desde diferentes instituciones de alcance internacional y desde varios países, se están realizando acercamientos diversos a esta cuestión. En las próximas líneas se realizará un recorrido por algunas de estas aproximaciones más relevantes.

En la Unión Europea, a través de la Recomendación sobre las competencias básicas  (2006) acordada por los Países Miembros, se ha establecido un marco de ocho «competencias básicas». Este acuerdo, parte de una visión compartida en torno a la importancia de estas competencias clave en la realización y desarrollo personal, en el ejercicio de una ciudadanía activa, y en aras de una mayor inclusión social y empleabilidad. En este marco, cabe señalar que estas competencias se basan en el desarrollo del pensamiento crítico, creatividad, resolución de problemas, y toma de decisiones. Estas dimensiones de proceso, se insertan a su vez, en diferentes materias como comunicación, matemáticas, ciencia y tecnología, así como en otras de más reciente implantación como aprender a aprender, competencias sociales y cívicas, sentido de la iniciativa y espíritu empresarial, y conciencia y expresión cultural.

Estas disposiciones sobre competencias básicas consensuadas en el marco de la Unión Europea, se han trasladado a la mayoría de los currículos de primaria y secundaria de los Estados Miembros de la UE.

Tendencias similares se pueden observar más allá de la Unión Europea. Las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha estado promoviendo un enfoque de «habilidades para la vida», que define incluyendo competencias tales como el pensamiento crítico, la creatividad, la capacidad de organización, las habilidades sociales y de comunicación, la adaptabilidad, la resolución de problemas, y la capacidad de cooperar sobre una base democrática, que se necesitan para dar forma activa a un futuro pacífico (Singh, 2003). Este planteamiento de “habilidades para la vida”, ha sido adoptado por algunos países como México, donde el plan de estudios para la educación básica cuenta desde 2011 con cinco «competencias para la vida»: educación permanente, gestión de información, gestión de situaciones, la convivencia y la vida en la sociedad.

En los Estados Unidos, el término más utilizado es el de «habilidades del siglo 21» o «competencias del siglo 21”, que se han incorporado en los sistemas educativos de 16 estados de los Estado Unidos. Esta aproximación, incluye:

  1. Formas de pensar (creatividad, innovación, pensamiento crítico, resolución de problemas, toma de decisiones, aprender a aprender, etc.)
  2. Formas de trabajar (comunicación, colaboración)
  3. Herramientas para trabajar (alfabetización informacional, alfabetización digital), y
  4. (4) viviendo en el mundo (ciudadanía local y global, la vida y la carrera, la responsabilidad personal y social), Binkley et al. (2010).

En Australia, la Declaración de Melbourne sobre las Metas Educativas para Jóvenes Australianos (2008), incorpora dentro de sus metas educativas la importancia de formar individuos creativos, y ciudadanos activos e informados. Antes de la introducción del plan de estudios australiano señalado, los estados australianos ya habían fijado de forma unilateral, la ampliación de los marcos y estándares de competencias.

El Currículo de Nueva Zelanda, revisado en 2007, se organiza en torno a cinco competencias clave: el pensamiento, uso del lenguaje, símbolos y textos, la gestión de uno mismo, en relación con los demás, la participación y la contribución.

En la OCDE, son varios los actores que están invirtiendo cada vez más en investigación y desarrollo en relación con la enseñanza y la evaluación de las competencias clave. Un ejemplo de ello es la Evaluación y la Enseñanza de las Habilidades del siglo 21 (ATC21S), proyecto de la Universidad de Melbourne, Australia.

En definitiva, nos encontramos ante diversas denominaciones entre las diferentes instituciones y países. Sin embargo, se puede sostener que todas ellas poseen la misma base conceptual, es decir, todas ellas beben del mismo marco de referencia definido en base a la capacitación para la vida. Como señalan desde Nueva Zelanda, «la gente utiliza estas competencias para vivir, aprender, trabajar y contribuir como miembros activos de su comunidades (…). Ellas son la clave para el aprendizaje en todas las áreas”.

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Para más información:
Imagen de cabecera: Zona de facturación de Terminal 4, Aeropuerto de Barajas, Madrid.
Obtenida del banco de imágenes y sonidos del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del profesorado (INTEF) (http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/web/)