Focus on: Si a la juventud le importa, ¿por qué no se compromete más con la vida democrática?

Ofrecemos la traducción de un nuevo artículo de la serie Focus on de Eurydice, la red de información sobre educación de la Comisión Europea:

La peor de las actitudes es la indiferencia, o pensar ‘no puedo hacer nada al respecto; me las arreglo muy bien’ – Stéphane Hessel

El aumento de las desigualdades, la guerra en Ucrania, la muerte de migrantes en el mar, los brotes de violencia en Oriente Medio… Hoy en día hay mil y un motivos para indignarse y ¿quién -más que la juventud- podría sentirse obligada a luchar contra la injusticia? Motivadas por el deseo de vivir en un mundo mejor, a lo largo del tiempo muchas personas jóvenes de ambos sexos han salido a la calle, desde los movimientos por los derechos civiles de los años sesenta hasta Black Lives Matter, pasando por la Primavera Árabe.

La juventud se preocupa por las sociedades en las que vive. Sin embargo, las cifras sugieren que esto no siempre se traduce en una participación de 360° en el funcionamiento diario de la vida democrática: con demasiada frecuencia, los segmentos más jóvenes de la población no se comprometen con la política tradicional. Aunque la falta de compromiso de las personas jóvenes es especialmente notable al otro lado del charco, tampoco es ajena a Europa. Aunque en algunos casos puede deberse a razones triviales, como no organizarse para ir a votar el día de las elecciones, en otros puede deberse a una insuficiente conciencia democrática.

Recientemente, el Parlamento Europeo ha constatado que la participación de la juventud ha ido disminuyendo con el tiempo. En comparación con otras franjas de edad, las personas jóvenes son ahora menos proclives a afiliarse a partidos políticos, firmar peticiones o participar en manifestaciones. Lo más preocupante es que la probabilidad de votar es menor a medida que disminuyen la edad y los ingresos. Además de plantear problemas de equidad, esto hace que las generaciones futuras tengan menos representación democrática, lo que agrava aún más su retraimiento. La investigación académica ha demostrado que las tendencias negativas en el compromiso político tienden a hacerse significativas durante la adolescencia, siendo el nivel educativo de los padres y de las madres un fuerte predictor de la participación democrática de sus hijos e hijas, y la ausencia de la voz del alumnado en la escuela empeora la situación, especialmente en los contextos más desfavorecidos.

Sin embargo, la juventud europea ha podido obtener mejores resultados y dedicar más tiempo a la educación que sus progenitores y otros antepasados. A este respecto, numerosos estudios han puesto de manifiesto que el compromiso político se correlaciona con las competencias, los factores socioeconómicos y los resultados vitales asociados a una escolarización más prolongada. Si las personas jóvenes participan menos en la vida democrática, ¿qué pensar de estos resultados contradictorios? El distanciamiento de la política de partidos es probablemente otro de los culpables. De hecho, cuando se trata de formas informales de comprometerse con los problemas mundiales, la juventud sigue estando en primera línea, deseosa de elegir sus batallas.

La lucha contra el cambio climático y la desigualdad es de gran importancia para muchas personas jóvenes. En 2022, la edición Flash del Eurobarómetro de la Comisión Europea sobre Juventud y Democracia ha mostrado que en los 3 años anteriores se produjo un aumento del 17 % en el número de jóvenes activos en organizaciones juveniles, incluidas organizaciones de voluntariado y asociaciones que se ocupan de cuestiones medioambientales, de derechos humanos y de desarrollo global. Los datos más recientes disponibles en Youth Wiki sobre jóvenes que realizan voluntariado también indican una implicación significativa con estas formas más suaves de participación social. Por ejemplo, en países como Alemania, Italia y Francia, el número de jóvenes que participan cada año en programas nacionales de voluntariado es del orden de decenas de miles de participantes.

En general, a la juventud le resulta más fácil el activismo que los esfuerzos políticos convencionales. Canalizar las propias preocupaciones en acciones colectivas más duraderas puede percibirse como algo más concreto y emocionalmente satisfactorio. Por el contrario, los esfuerzos enmarcados institucionalmente pueden acabar viéndose como una gota en el océano, o como mecanismos «viejos» totalmente poco atractivos.

En este contexto, cabe señalar que las escuelas no dedican mucho tiempo a la enseñanza de las materias sociales. En 2022-23, la media europea de tiempo lectivo para los estudios sociales – que en ocasiones se fusionan con otras disciplinas – era solo de un 10 % en la enseñanza secundaria general obligatoria. Los itinerarios de FP rara vez incluyen asignaturas políticas y la formación ad hoc del profesorado es escasa o nula, en general. En consecuencia, la juventud queda a veces abandonada a su suerte para interpretar el mundo que le rodea, sobre todo cuando su vida personal no permite una exposición a la cultura democrática por otros medios.

Para complicar aún más las cosas, a medida que la población europea sigue envejeciendo, olvidarse de planificar la inclusión de las personas jóvenes en la sociedad civil se convierte en un riesgo real; de ahí que la baja participación no deba sorprendernos. Aun así, la aparición de nuevas tendencias dejaría, afortunadamente, mucho espacio para la esperanza. A nivel nacional, varios países han desarrollado instrumentos específicos de evaluación del impacto sobre la juventud, con el fin de considerar los posibles efectos negativos que las nuevas leyes podrían tener sobre las personas jóvenes. En la UE, 2022 también marcó el Año Europeo de la Juventud, con la organización de miles de iniciativas para promover un futuro sostenible, inclusivo y digital para las personas adultas del mañana. Con este espíritu, la Comisión Europea se ha comprometido a explorar aún más vías para la participación de la juventud de aquí a finales de 2023.

¿Significa esto que la juventud volverá a las urnas? Mucho dependerá de la capacidad de quienes ejercen como responsables políticos y de quienes educan para garantizar que la juventud sea consciente de la importancia de la ciudadanía activa y, al mismo tiempo, se familiaricen con los entresijos de la democracia participativa. El interés de las personas jóvenes por el activismo, el voluntariado y las organizaciones juveniles significa que están profundamente preocupados por los debates sociales. ¿Cómo puede entonces esta preocupación social servir de trampolín para una implicación política más amplia, incluida la participación electoral, columna vertebral de cualquier democracia que funcione?

Autoría: Samuele Lupi y David Crosier

En línea con el contenido de esta reflexión que la red Eurydice ha compartido, el Estudio Internacional sobre Educación Cívica y Ciudadana (ICCS, International Civic and Citizenship Education Study en inglés) investiga las formas en que los jóvenes se encuentran preparados para desempeñar su papel como ciudadanos en la sociedad. El próximo 28 de noviembre se publica una nueva edición con datos de 2022 del alumnado de 2.º de ESO sobre sostenibilidad, participación ciudadana mediante las TIC,diversidad, percepción de los jóvenes sobre el sistema político de su país y ciudadanía global (identificada explícitamente en ICCS 2022).

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