La integración de la tecnología en la enseñanza: datos de las evaluaciones internacionales antes de la pandemia

La crisis derivada de la COVID-19 ha alterado la educación a nivel mundial dando lugar al cierre de centros educativos y a la necesidad de un sobreesfuerzo por parte de los docentes que han tenido que trabajar intensamente para mantener el aprendizaje y el bienestar del alumnado. En este periodo, las tecnologías digitales han resurgido como un recurso crucial para el éxito de estos esfuerzos.

Es innegable que la digitalización proporciona nuevas oportunidades y diferentes enfoques para el aprendizaje, que afectan especialmente al tipo de interacciones que se producen entre el profesorado y los estudiantes. Sin embargo, esta crisis surgió en un momento en el que la mayoría de los sistemas educativos no estaban preparados para explotar al máximo nivel el potencial de las tecnologías digitales.

Es conocido que la enseñanza a distancia se ve facilitada en gran medida por las plataformas online de aprendizaje. Pero se puede observar, según datos de PISA 2018, que en el promedio de los países OCDE, solo alrededor de la mitad de los jóvenes de 15 años estaban matriculados en centros escolares que contaban con una plataforma online eficaz de apoyo al aprendizaje (Figura 1). No obstante, dichas herramientas fueron las más utilizadas durante el cierre de los centros educativos y abarcaron desde contenido educativo o programas de aprendizaje formal que el alumnado podía explorar a su propio ritmo, hasta clases en tiempo real dirigidas por sus docentes a través de plataformas virtuales.

Figura 1. Porcentaje de estudiantes en centros cuya dirección indicó estar de acuerdo o muy de acuerdo con que existía una plataforma online eficaz de apoyo al aprendizaje. PISA 2018Fuente: OECD, 2020, PISA in Focus, 108, https://sede.educacion.gob.es/publiventa/descarga.action?f_codigo_agc=21781

Durante este periodo, otra de las formas habituales de aprendizaje en muchos países, entre ellos España (https://www.educacionyfp.gob.es/prensa/actualidad/2020/03/20200321-mefprtve.html), fue retransmitir contenido educativo a través de programas de televisión, destinados en su mayor parte a estudiantes de primaria por presentar más problemas para el aprendizaje autónomo. Además, con estas plataformas se pudo incluir, hasta cierto punto, al alumnado con dificultades de acceso a los recursos digitales procedentes de entornos más desfavorecidos.

Así, el aprendizaje a distancia se ha convertido en un salvavidas para la educación durante la pandemia, pero las oportunidades que ofrecen las tecnologías digitales van mucho más allá de una solución provisional durante una crisis. Si bien la tecnología es adecuada en la medida que lo es su uso, según el Estudio Internacional de la Enseñanza y del Aprendizaje (TALIS) de la OCDE, en 2018 solo el 53 % de los docentes, de media, permitió que sus estudiantes utilizasen “frecuentemente” o “siempre” las TIC para sus proyectos o trabajos de clase (Figura 2).

Figura 2. Porcentaje de estudiantes de secundaria cuyos docentes les permite utilizar “frecuentemente” o “siempre” las TIC para sus proyectos o trabajos de clase. TALIS 2018

Fuente: OECD, 2019, TALIS 2018 Results (Volume I): Teachers and School Leaders as Lifelong Learners, https://dx.doi.org/10.1787/1d0bc92a-en

Asimismo, los datos recogidos en el estudio TALIS 2018 mostraron que los docentes que utilizaban la tecnología en el aula con más frecuencia eran los más jóvenes y aquellos para los que el uso de las TIC formó parte de su educación formal. De esta evaluación internacional también se desprende que solo el 60 % de los docentes recibió formación en materia TIC en el año anterior al estudio, mientras que el 18 % señaló una gran necesidad de desarrollo profesional en este ámbito. Estas cifras ponen de manifiesto la necesidad de que los docentes renueven periódicamente sus competencias para poder innovar en sus prácticas y adaptarse a las rápidas transformaciones inherentes al siglo XXI, más importantes si cabe debido al contexto actual.

Por otro lado, y según el estudio TIMSS, a través de los ciclos de evaluación se ha asociado un mejor rendimiento medio del alumnado cuanto mayor es la disponibilidad de ordenadores, tanto en matemáticas como en ciencias de 4.º grado (4.º de Educación Primaria en España). Sin embargo, según los últimos datos extraídos del cuestionario de contexto del profesorado de TIMSS 2019, menos de la mitad de los estudiantes tenía ordenadores a su disposición durante las clases de matemáticas y de ciencias (43 % y 48 %, respectivamente, de media internacional). Si bien al desglosar por el tipo de acceso a los equipos que presentaban estos estudiantes (disponibilidad por alumno, aula o centro), se encontró que el 25 % de los estudiantes asistía a centros educativos en los que cada alumno tenía acceso de forma individual a un ordenador, lo cual ha supuesto una importante mejora respecto a los datos de la edición de 2015 (Figura 3).

Figura 3. Estudiantes de 4.º grado que tienen acceso a un ordenador de forma individual durante sus clases de matemáticas y ciencias. TIMSS 2019 y TIMSS 2015.

Fuente: TIMSS 2019 Infographic Dashboard, https://datastudio.google.com/reporting/4e57826a-fd39-46da-b87e-a36188fac026/page/okkwB

Para los países de la UE participantes en el estudio TIMSS 2019, también se observó esta tendencia positiva hacia la digitalización, sin embargo, Europa se quedó ligeramente por detrás de la media internacional en cuanto al acceso individual a los ordenadores (20 % de los estudiantes en las clases de matemáticas y ciencias).

Por tanto, aunque la integración de la tecnología en la enseñanza está avanzando, según se manifiesta en los datos de las evaluaciones educativas internacionales realizadas anteriormente a la pandemia, aún se necesita más desarrollo profesional de los docentes y un aumento de recursos que permita generalizar el uso de las TIC en el aula.

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